El éxito de la reproducción humana depende en gran medida de la edad a la que las mujeres intentan concebir. Debido a una variedad de razones sociales, esta edad está aumentando progresivamente en todo el mundo. Es bien sabido que la fertilidad “natural” disminuye a medida que avanza la edad de la mujer, mientras que la incidencia de abortos espontáneos y la prevalencia de anomalías cromosómicas embrionarias siguen una tendencia opuesta. Esta relación también está bien demostrada en el entorno de FIV, donde la edad materna se encuentra entre los mejores predictores del éxito. Junto con una reducción progresiva de la reserva ovárica, el proceso de envejecimiento de la mujer también involucra un empobrecimiento de la competencia funcional del óvulo.

La reserva ovárica es compleja y está influida por la edad, la genética y variables ambientales. Es difícil predecir el declive individual de la reserva ovárica, pero como especialistas en reproducción se nos pide consejo sobre el potencial de fertilidad y/o recomendaciones con respecto a la búsqueda de opciones para el tratamiento de la infertilidad.

Actualmente, la reserva ovárica se determina mediante la medición en sangre de la hormona anti-Mülleriana (AMH) y los niveles de FSH, sumándose a ellos la determinación ecográfica del recuento folicular antral (AFC) antes de la estimulación ovárica controlada para la FIV. La determinación de la reserva ovárica permite la elección del protocolo de estimulación más apropiado y la dosis de gonadotropinas se pueden adaptar específicamente a cada mujer, lo que permite el llamado “tratamiento individualizado” en línea con el concepto de tratamiento personalizado.  Es que en realidad el objetivo en FIV es cosechar una cantidad adecuada de óvulos maduros y fertilizables, de forma que el reconocimiento de la reserva ovárica ayuda a que la paciente tenga expectativas realistas con respecto a los resultados y, en cierta medida, a las posibilidades de embarazo.

Es importante destacar que, si bien existe un acuerdo general de que la AMH es un predictor válido de la respuesta ovárica a la estimulación controlada con gonadotrofinas, hasta ahora, la AMH no es óptima ni en la predicción del embarazo natural (“espontáneo”) ni en la predicción de nacimientos vivos mediante FIV. No hay umbrales matemáticos, pero típicamente una respuesta promedio se asocia con niveles de AMH superiores a 1,5 ng/ml; niveles superiores a 3 ng/ml pueden identificar casos de repuesta muy elevadas (como en síndrome de ovario poliquístico), y niveles inferiores a 1 ng ml indican una respuesta pobre o deficiente.

Un desafío común en el escenario clínico es: ¿cuándo se identifica una reserva ovárica pobre en pacientes más jóvenes, también se asocia con una reducción acelerada en la calidad del ovocito? En otras palabras, si una paciente exhibe una disminución cuantitativa en su reserva ovárica antes de lo esperado, ¿también muestra evidencia de envejecimiento ovárico acelerado, es decir, un declive cualitativo asociado? Un estudio reciente de FIV mostró que mujeres jóvenes <38 años con evidencia de agotamiento folicular acelerado, ya sea por baja AMH o evidencia de bajo rendimiento de óvulos (respuesta deficiente), exhiben tasas de blastulación equivalentes, tasas de aneuploidía y tasas de nacidos vivos por embrión euploide transferido como controles de la misma edad con AMH normal y respuesta. En otras palabras, en comparación con los respondedores normales, un ovocito fertilizado recuperado de un paciente joven con reserva ovárica baja no es menos probable que forme un blastocito de calidad, sea euploide o produzca un nacimiento vivo. Estos datos interesantes proporcionan evidencia de que la menor tasa de nacidos vivos observada en respondedores pobres más jóvenes se debe al desafío cuantitativo de comenzar con menos ovocitos y no se debe a una penalización cualitativa adicional por desarrollo deficiente de óvulos en el laboratorio o después de la transferencia. En consecuencia, las mujeres más jóvenes con baja reserva ovárica pueden ser dirigidas a estrategias de acumulación de embriones (banca) cuando consideran sus planes de planeamiento familiar.